RAGCE presenta el “Decálogo del Guardia Civil Retirado”: los valores permanecen cuando termina el servicio activo
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La asociación nacional Retirados Asociados de la
Guardia Civil de España (RAGCE) impulsa un decálogo que recoge los principios,
valores y compromiso que continúan acompañando a los guardias civiles después
de su pase a Retiro, reivindicando al veterano como ejemplo y legado para las
generaciones presentes y futuras del Cuerpo.
Desde su nacimiento en 2018, RAGCE trabaja para
dar voz, reconocimiento y presencia a quienes, después de toda una vida
dedicada al servicio, pasan a la situación de Retiro. Dentro de ese compromiso,
la asociación presenta ahora el “Decálogo del Guardia Civil Retirado”,
una iniciativa que nace desde el respeto a la Institución y, sobre todo, desde
la experiencia de quienes conocen lo que significa haber vestido el uniforme
durante décadas.
“El servicio termina. Los valores permanecen.” Esta frase, que preside el
Decálogo, resume su verdadera razón de ser.
Porque el pase a Retiro supone un cambio
administrativo y el final de una etapa profesional, pero no borra una vida.
Detrás de cada guardia civil retirado hay años de servicio, noches sin dormir,
destinos lejos de casa, compañeros, familias que también hicieron sacrificios,
momentos difíciles y otros profundamente felices. Hay experiencias que no
aparecen en un expediente profesional, pero que forman parte de la historia
humana de la Guardia Civil.
Por ello, RAGCE ha querido recoger en diez principios
aquello que considera que define al Guardia Civil también cuando deja el
servicio activo: Honor, Lealtad, Vocación de Servicio, Ejemplaridad,
Compañerismo, Memoria y Gratitud, Solidaridad, Familia, Experiencia y Legado y
Orgullo de Ser Guardia Civil.
No se trata únicamente de mirar al pasado. El Decálogo
tiene también una clara vocación de futuro.
Los veteranos constituyen una parte esencial de la
memoria de la Guardia Civil. Sus conocimientos, sus aciertos, las dificultades
que afrontaron y la evolución que han vivido durante años de servicio
representan un patrimonio humano que puede y debe transmitirse a quienes hoy
están en activo y a los jóvenes que mañana ingresarán en las academias.
RAGCE considera que una Institución que reconoce y
escucha a sus veteranos fortalece también a sus nuevas generaciones.
Quienes hoy comienzan su carrera profesional serán algún día los veteranos de
mañana. Entre unos y otros existe un hilo que no debería romperse nunca: los
valores que han acompañado a la Guardia Civil a lo largo de su historia.
El Decálogo dedica igualmente un espacio especial al compañerismo y la solidaridad. Pasar a Retiro no significa dejar atrás a quien fue compañero. Estar cerca de quienes atraviesan una enfermedad, viven situaciones de soledad o vulnerabilidad, acompañar a las viudas y huérfanos y mantener viva la ayuda mutua son también formas de continuar sirviendo.
Especial importancia adquieren asimismo la Memoria
y la Gratitud, recordando a quienes nos precedieron, a los compañeros
fallecidos y, de manera muy especial, a quienes entregaron su vida en acto de
servicio o fueron víctimas del terrorismo. Mantener viva su memoria constituye
para RAGCE una obligación moral y una forma de transmitir a las nuevas
generaciones el verdadero significado del servicio.
El Decálogo tampoco olvida a las familias de los
guardias civiles, que durante tantos años compartieron ausencias, cambios
de destino, horarios imprevisibles, preocupaciones y sacrificios. El Retiro es
también un momento para devolverles parte del tiempo y de la presencia que el
servicio exigió.
Con esta iniciativa, RAGCE no pretende establecer
normas ni decirle a nadie cómo debe vivir su Retiro. Pretende algo mucho más
sencillo y humano: poner por escrito aquello que muchos guardias civiles
sienten cuando, después de décadas de servicio, llega el momento de dejar la
actividad profesional.
Porque se puede entregar el uniforme, abandonar un
destino y cerrar por última vez la puerta de una Unidad. Pero hay cosas que
permanecen.
El honor
permanece.
La lealtad permanece.
El compañerismo permanece.
La vocación de servicio permanece.
Y permanece, especialmente, el orgullo de fomar parte de la Guardia Civil.
Desde RAGCE queremos que este Decálogo sirva de
reconocimiento a quienes nos precedieron, de compromiso para quienes hoy somos
veteranos y de legado para quienes continúan en activo y para quienes algún día
vestirán por primera vez el uniforme.
Porque el pase a Retiro cambia nuestra situación
administrativa, pero no nuestra historia, nuestros sentimientos ni nuestros
valores.
Un Guardia Civil puede dejar el servicio activo, pero
nunca deja de SER Guardia Civil.
RAGCE – Retirados Asociados de la
Guardia Civil de España
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