Los Guardias Civiles Retirados y los Reyes Magos,
unidos para devolver la esperanza a los niños de Valencia
El Equipo de Guardias Civiles Retirados de España
(RAGCE), de la mano de Sus Majestades los Reyes Magos, protagonizó durante
estas Navidades un emotivo gesto solidario destinado a llevar ilusión, consuelo
y esperanza a los niños de las poblaciones más castigadas por la DANA en la
provincia de Valencia.
En un momento especialmente duro para muchas familias,
la magia volvió a abrirse paso entre calles aún marcadas por las inundaciones.
Gracias al esfuerzo conjunto de numerosas asociaciones, entidades y
organizaciones que se volcaron con generosidad —aportando ideas, recursos y
trabajo incansable—, así como a diversas iniciativas impulsadas por RAGCE, se
lograron organizar múltiples actos de entrega de juguetes.
El resultado fue profundamente conmovedor: alrededor
de 15.000 juguetes llegaron a manos de niños y niñas de localidades como
Algemesí, Catarroja, Alfafar, Aldaia, Guadassuar, Paiporta, Benetússer,
Sedaví y Alaquàs, devolviendo sonrisas allí donde semanas antes reinaban la
preocupación y la incertidumbre.
Un esfuerzo colaborativo que dejó
huella
Esta campaña solidaria fue posible gracias a una red
de colaboración tan amplia como ejemplar, integrada por autoridades civiles y
militares, asociaciones, empresas y voluntarios que decidieron sumar fuerzas
por una misma causa: que ningún niño se quedara sin su momento de alegría en
Navidad.
Entre los participantes se encontraron entidades y
colectivos como Casa Real Policía Militar, Guardia Civil, UME (Unidad Militar
de Emergencias), Policía Local de Castilleja de la Cuesta, Protecciones Civiles
de distintas localidades valencianas, Asociación Sonrisas, Bombers Pel Món,
Ejército de Tierra, IPA Valencia, IPA Marbella, Voluntarios Segovianos por
Valencia, Moteros Alpha, Café BOU, Synergy, Veteranos Guerrilleros Valencia,
Veteranos Ala 11, Hermandad Humanitaria, Brilat Galicia VII, Un Ejército de
Ilusión, Makers, Juguettos, El Corte Inglés, Dulce Sol, BTBody and Truck, entre
muchos otros. Cada aportación, grande o pequeña, fue esencial.
Un recuerdo que perdurará en la
memoria de los más pequeños
Con el compromiso incansable de voluntarios
entregados, cada entrega de juguetes se convirtió en algo más que un acto
solidario: fue un abrazo colectivo, un mensaje silencioso de “no estáis solos”.
Las miradas de sorpresa, las risas espontáneas y la emoción de los niños dieron
sentido a cada esfuerzo realizado.
Desde RAGCE se expresó un profundo agradecimiento a
todos los colaboradores y participantes que hicieron posible esta iniciativa.
Porque más allá de los juguetes, lo que realmente se repartió fue esperanza,
cariño y la certeza de que, incluso en los momentos más difíciles, la
solidaridad puede iluminar el camino.